Usando una modelización que reconoce simultáneamente al individuo dentro de un colectivo y los determinantes del nivel agregado, se encuentra que la diferencia obedece a la presencia de externalidades.
Es cierto. En épocas de crisis, donde las palabras “ajustes”, “recortes”, y todos sus sinónimos y variantes sobrevuelan la ciudad como una espesa capa de niebla, es difícil ver más allá de la situación.
Como dice aquel conocido refrán, “el árbol no nos permite ver el bosque, y es de esta forma que terminamos focalizándonos en ese problema en particular, pero no buscamos las soluciones que nos harían crecer como país.
Situaciones como los recortes al sector educativo y de salud para “sacar las papas del fuego” en el ámbito económico se dan comúnmente en casi todo el mundo, y este tipo de decisiones son las que hacen que las nuevas generaciones crezcan con un nivel educativo precario, y un servicio de salud pública que deja mucho que desear.
Para hacer este palabrerío un poco más entendible, es vital preguntarnos : ¿qué pesa más, los valores económicos o los valores morales?

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