
En el modelo competitivo básico se parte del supuesto de que los costes de producir un bien y los beneficios de venderlo recaen totalmente en las empresas, y los costes de comprarlo y utilidades o beneficios de recibirlo recaen totalmente en el comprador. Pero en la realidad no ocurre siempre así, porque pueden existir unos fallos de mercado llamados externalidades, que aparecen cuando la actividad de una empresa o persona afecta directamente a otras, y por la que ni paga ni percibe compensación. Por lo tanto, no soporta todas las consecuencias de su actividad (le son externas). Podríamos considerarla como casos en los que el sistema de precios no funciona correctamente. Hay dos tipos:
a) Externalidades positivas.- Los individuos o la sociedad disfrutan de utilidades o beneficios adicionales que no han pagado. Veremos que en este caso la oferta de bienes a la que da lugar el mercado es insuficiente.
El propietario que reforma su casa genera ciertos beneficios para sus vecinos, que no tienen que seguir mirando una casa en ruinas, a la hora de vender su casa se valorara positivamente el tener una casa reformada, en vez de en ruinas.
b) Externalidades negativas.- Los individuos o la sociedad sufren de unos costes adicionales que no han consumido. En este otro caso, veremos que la oferta de bienes a que da lugar el mercado es excesiva.
Una empresa produce químicos y descarga los residuos en un lago. Estos residuos contaminan la oferta local de agua, matan a los peces y a los pájaros y despiden un olor hediondo.
Tanto en un caso como en otro está justificada la intervención del Estado.

Externalidades negativas

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